TTIP

 

“Eliminad los aranceles y apoyad el libre comercio, y nuestros trabajadores serán reducidos en todos los ámbitos de la economía al nivel de siervos y pobres, como en Europa”                                                                                                                                                                                                                                                  Abraham Lincoln 16º presidente de los                                                                                              Estado Unidos de América (1860-1865)

“El imperialismo fase superior del capitalismo es monopolista parasitario y esta en descomposición”                                                                                                                                                                                                                                                                                                 Lenin


     Actualmente, circula mucha información acerca del Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión (TTIC- siglas en inglés) en los medios de comunicación, al mismo tiempo que diferentes colectivos y organizaciones populares, barriales, sindicales, etc., buscan las formas de llegar a todos los rincones del pueblo para concientizar de los peligros que conlleva que el mencionado tratado, entre la Unión Europea y los Estado Unidos, se cristalice. Para ello, las organizaciones citadas no han escatimado esfuerzos y desde que tuvieron conocimiento de lo que significaba el TTIC han  llevado a cabo una serie de actividades: marchas y charlas, difusión en boletines, vídeos y conferencias, así como el uso de las redes sociales.

       Algo similar se daba a fines de siglo XX e inicios de siglo XXI cuando, al igual que ahora en Europa, se trataba de implantar el Tratado de Libre Comercio de las Américas o ALCA en el continente Americano entre Estados Unidos y Canadá (1993) primero, meses más tarde con México el NAFTA y luego con el resto de América, el ALCA. Ahora es el turno de Europa. Hay quienes piensan que esto se inicio con la declaración de B. Obama, en febrero del 2013. Lo cierto, es que ya todo estaba planificado desde mucho antes. En política nada es casual. Veamos, a fines de la década de los ochenta e inicios de los noventa del siglo pasado se dieron simultáneamente, hechos transcendentales, a ambos lados del Atlántico, mientras a un lado se daba inicio al Tratado de Libre Comercio de las Américas; al otro, la Comunidad Económica Europea (CEE, 1957), se transformaba en la Unión Europea (UE, 1993). Lo importante de estos acontecimientos es que no se desarrollaron aisladamente sino en el contexto de otro hecho aún más relevante, como es La globalización […], en donde el neoliberalismo salvaje, empezaba a abrir la boca, sin aún enseñar los dientes. Por ese entonces, el último líder de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Mijaíl Gorbachov, tomaba simultáneamente dos medidas con la intención de restaurar el capitalismo; una, el Glasnost (apertura), de índole político y la otra, la Perestroika, de índole económica. En diciembre de 1991, después de una serie  de sucesos se disuelve la URSS y se da por concluida la guerra fría.

Por eso al decir, que en política nada es casual, lo que se quiere decir es que lo que esta sucediendo y lo que esta por suceder en Europa, tiene sus orígenes, planificación y estructuración en esa trama que, en colusión y pugna, han ido tejiendo pacientemente el imperialismo en contubernio con sus lacayos de turno. Todo se decidió en el hotel the Fairmont, en San Francisco en 1995. Allí Gorbachov convocó a la élite del mundo; políticos, economistas y científicos de todo el planeta se dieron cita allí durante tres días para ponerse de acuerdo sobre el destino del planeta y señalar el camino para el siglo XXI, y preguntó, el traidor “¿Va a convertirse el mundo entero en un gran Brasil, en países llenos de desigualdad y con guetos para las élites ricas? Con esta pregunta cogerán el toro por los cuernos. Es cierto, incluso Rusia está convirtiéndose en Brasil”.

Caperucita, está próxima a la boca de lobo que ya se a engullido a la abuelita. La trampa del astuto lobo, es la trampa de la globalización, la trampa del TTIP que va más allá de los acuerdos bilaterales y que el neoliberalismo usa como instrumento para poner en práctica la tesis del economista neoliberal y premio Nobel NA, Milton Friedman: “el mercado es bueno y las intervenciones estatales son malas”. Esta sirvió de guía política a los gobiernos liberales en la década de los ochenta, es decir en lugar del control estatal la desregulación, la liberalización del comercio, el tráfico de capitales, la privatización de las empresas públicas; en otras palabras, la economía de mercado por encima del Estado y la política que no deben interferir; economía de mercado que R. Reagan y M. Thatcher se encargaron de difundir a otros países y  que tomó más impulso con la caída de la URSS. Desde ese entonces ha transcurrido poco más de tres décadas en las que han ocurrido una serie de hechos como la caída del muro de Berlín, o el fin de la guerra fría, que algunos consideran como el “inicio” de la globalización.

Ya otros lo han dicho, el objetivo principal del TTIP no es estimular el comercio ni la inversión eliminando los aranceles entre los Estados Unidos y la Comunidad Europea, que de por si, actualmente, ya son bajos. Que se bajen aún más o se eliminen no es lo principal, para las grandes empresas transnacionales lo principal es eliminar las barreras reguladoras. La mayoría de los gobiernos que integran la OCDE  son participes y apoyan esta medida, dicen que para que la prosperidad y el empleo surjan de por si hay que estimular la competencia  y eliminar las barreras nacionales reguladoras que son las que impiden el progreso y el bienestar, pero como reza el dicho, “los hechos son testarudos” y a ellos nos remitimos, por Ej., la  transnacional ENDESA, en manos del grupo italiano  ENEL que ha encarecido el servicio eléctrico en España dejando a miles de familia, sin el servicio, las que tienen que pedir “por favor” para que no se les corte el suministro… En Chile, el TLC entre a UE y Chile firmado el 2003 trajo esta consecuencia: “Protesta internacional contra la transnacional Endesa Empresa Transnacional violentista, con capitales del estado español e italiano (enel), que mantiene secuestrada las aguas de los Pueblos de Chile, con el 80% de las aguas inscritas a su nombre. La misma que causó un etnocidio y un ecocidio en los territorios Mapuche pewenche de los Altos de Bio Bio con la imposición de 2 mega centrales hidroeléctricas, aplicándose por primera vez la Ley antiterrorista contra la protesta Mapuche en el marco de su conflicto y hoy, junto a su socia Colbún, pretenden dinamitar de represas hidroeléctricas en diversos territorios y ríos a favor de la expansión de mega industrias extractivistas, mayoritariamente la minería”. En Perú, el miserable  genocida, vende patria García Pérez, firmó el TLC  con EE.UU. Al día siguiente de estampar sus firmas quisieron desmantelar la Amazonía para perforar sus tierras en busca de petróleo. Los nativos no lo permitieron se enfrentaron a la policía en lo, que luego, se conoció como el Baguazo, resultado del enfrentamiento entre policías y nativos, 34 muertos y de los últimos  muchos desaparecidos.

Tanto El TTIP como el ALCA no significa más que la imposición del más fuerte, el pez grande que se come al chico. La Unión Europea, bajo la dirección del imperialismo europeo, ya forma parte de esté inmenso entramado tejido que se va desplazando en varios sentidos y direcciones como parte de ese proceso que es la globalización. El Tratado de libre Comercio con México (TLCUEM) a inicios de siglo fue el primer acuerdo de libre comercio entre el continente americano y el europeo. Con Perú lo hizo en marzo del 2013 después de tres años de intensas negociaciones. Claro, era el pez grande, pero ahora le toca ser el pez chico.

Los plenipotenciarios de la UE y los EE.UU. de Norteamérica, entre gallos y media noche, se dan prisa para negociar este tratado y, nuevamente los países  pequeños de la Unión (España, Portugal, Grecia, Italia…) a poner nuevamente en riesgo su soberanía, a ser botín de las grandes multinacionales, Lo estamos viendo, se da ante nuestros ojos, el Estado ya no nos representa, es simplemente, un títere. Con la política sucede lo mismo. Ahora quien tiende a mandar es la Troika, el poder financiero. La tendencia es la desaparición del Estado, o en el mejor de los casos, su relego a segundo plano. Son los grandes monopolios, las transnacionales la que tienden a dirigir los destinos del mundo…  Aquí hay que tener en cuenta dos cuestiones, que nos harán ver mejor las cosas; primero, un nuevo reparto o distribución del mundo está en ciernes y los países  chicos tienden a ser botín de los poderosos. Para sus fines quieren evitar a toda costa las guerras imperialistas, de rapiña…, La l Guerra Mundial, 1914, Resultado: Triunfo de la revolución Rusa 1917 y la instauración de la URSS. ll Guerra Mundial, 1945, triunfo de la revolución china 1949, Actualmente en la india se viene desarrollando una guerra popular por su liberación desde hace aproximadamente dos  décadas, otro tanto se viene dando en Perú, Filipinas. Una lll Guerra Mundial, sería muy catastrófica hasta para ellos, buscarán evitarla pero los mismos contendientes de la l y la ll (EE.UU. Inglaterra, y Alemania) están arreglando para que sea de otra manera como se repartan el botín. Segundo, Vivimos una crisis la cual persiste desde hace seis años y a Europa le cuesta salir del fondo donde repta desesperadamente.  EEUU busca nuevos mercados en Asia –en coqueteos con China para que se incorpore al TLC– y el medio oriente donde Rusia tiene intereses. En este contexto EE.UU. busca entronizarse como única potencia hegemónica a nivel mundial. Pero ya salió al paso hace pocos días en Berlín, Gorbachov, para alertar a Occidente del riesgo de otra guerra fría, dijo: “El mundo está al borde de una nueva Guerra Fría. Algunos dicen que ya comenzó” […] “Aquí en Berlín, en el aniversario de la caída del Muro, debo constatar que todo esto tiene repercusiones negativas sobre las relaciones entre Alemania y Rusia”, advirtió. “Recordemos que sin una asociación ruso-alemana no puede haber seguridad en Europa”.

Lenin ya lo dijo en 1916  el imperialismo es la antesala de la revolución social del proletariado y a sido confirmado a escala mundial en 1917.

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