José Carlos Mariátegui

 

VIVA EL LXXXVIII ANIVERSARIO DEL HEROICO

PARTIDO COMUNISTA DEL PERÚ!

jose_carlos_mariategui27marzo161

El 7 de Octubre de 1928 es el día de la fundación del PCP

SOBRE TRES CAPÍTULOS DE NUESTRA HISTORIA

Dijimos algunos días que queríamos hablar de algunas cosas, hay momentos en que los hombres recurrimos hablar en símbolos, en metáforas, o en forma no tan directamente intelectuales, sino que, preferimos que nuestro conjunto de seres comunistas hablen por nosotros directa y ampliamente.

Quisiera ser breve, quisiéramos hablar de cómo será vista la historia de aquí a décadas. Pongámonos en plan de imaginación revolucionaria y miremos desde el futuro; eso es bueno, es útil y también sirve para fortalecer el alma. Tenemos mentes claras, voluntad resuelta y pasión inextinguible y la imaginación revolucionaria coadyuva a fortalecer el alma, a darle más pasión inextinguible y más mente clara. Bueno es que pensemos un poco y dejemos que la imaginación hable desde el futuro. Ubiquémonos décadas más adelante. En la segunda parte del siglo que viene.

 

I. DE COMO PREVALECIERON LAS SOMBRAS

Hubo una época en que prevalecieron las sombras en esta sociedad. No quiere decir que todo fuera negrura, sino que prevalecieron las sombras. En nuestra patria, en nuestra América, hay una vieja y larga tradición y lenta historia que hay que conocer. Buscar las profundas raíces de lo que somos, no porque seamos nacionalistas; tenemos especificidades históricas y nadie puede hacer la revolución si no tiene raíces históricas. Tenemos vieja antigüedad.
Tiempos atrás hace veinte mil años, los hombres llegaron acá en forma muy primitiva; pasaron diez mil años y hace unos seis mil o cuatro mil empezó a desenvolverse la agricultura; levantaron elementales construcciones para guarecerse del frío y también comenzaron a tejer para cubrir sus cuerpos. Hace dos mil años ya teníamos una agricultura muy desarrollada y comenzamos a ser un gran sistema agrario, se desarrolla la comunidad y comienza a forjarse el ayllu, concreción de la expresión comunitaria agraria de este pueblo; y con el correr del tiempo, vinieron los sobrantes, los excedentes y surgió la diferenciación y se generaron clases, propiedad y Estado.

Hace setecientos años más o menos y seiscientos de nuestra era comenzó a desenvolverse el Estado y ese Estado comenzó a crecer y conforme creció hubo explotación y comenzó a generarse la opresión y la explotación y los pueblos se dividieron en opresores y oprimidos. También estas tierras se dividieron en pequeñas comarcas, grandes confederaciones, reinos: Huari es un ejemplo. Corre el tiempo y viene a formarse el imperio incaico. Vino Pachacútec, trajo mayor orden imperial y reordenó el Estado haciéndolo más fuerte. Hay naciones que explotan a los demás. Las clases son evidentemente claras y concretas, hay explotados y oprimidos. Pero bien poco duró ese pétreo reino. Vinieron hombres extraños y descompaginaron el orden agrario, no es cierto que doblaron la rodilla, hombres resistieron y defendieron el orden de explotación que habían hecho, pero como era sistema carcomido basado en explotación se hundieron al choque con un orden superior.

En nuestra patria se derrumbó el sistema y comenzó un largo proceso de oprobio y explotación feudal. Los campesinos resistieron y se defendieron. A las gentes las llevaron a las minas y su sangre la convirtieron en oro y plata, que llevaron a Europa. Tenemos que ver con el desarrollo del capitalismo en Europa, producto de la sangre y de la carne de nuestros antecedentes.
Pasaron siglos y fueron amasando un sistema de mestizaje. Vinieron rebeliones, en el siglo XVIII los campesinos se movilizaron gigantescamente y el sistema se estremeció. Las acciones mundiales del capitalismo repercuten otra vez aquí y se estremece el espíritu emancipatorio, pero como no se eliminan clases, ni se resuelve el problema de la tierra y la soberanía, siguen existiendo dos viejos problemas: tierra y soberanía.

El siglo XIX implica la transformación del orden feudal en semifeudal y del colonial en semicolonial. De unos europeos a otros europeos cambiamos de amos y de manos españolas se pasó a las inglesas y se entronizaron nuevos explotadores más siniestros que ayer. Pero el pueblo siempre se levantó pujante combatiente en ardiente lucha de clases sin tregua aunque con períodos más estremecedores.

En la parte final del siglo pasado surge nuevo orden imperialista, los Estados Unidos, llegaron tempranamente a estas tierras y en los años 20 su dominio se entroniza. Allí comienza a ceder la prevalecencia de las sombras. Una nueva clase amanece, es el proletariado y surge un nuevo capítulo.

II. DE COMO SURGIO LA LUZ Y SE FORJO EL ACERO

Surge la clase obrera, amanece la nueva clase, fue la clase obrera, el proletariado internacional, que se expresa también en proletariado en nuestro país; eso somos nosotros. El proletariado empieza a esclarecer la oscuridad, fue la clase que se expresó aquí. La luz se hizo acero.

De 1.895 a 1919 son casi 30 años de aguda lucha de clases en que va a desenvolverse el proletariado peruano y su presencia significó un cambio definitivo en la vida política de nuestra patria. La lucha de clases, la acción internacional y las luchas del proletariado y del campesinado permitieron que fuese cuajado el marxismo y José Carlos Mariátegui bregó como pocos han bregado en estas tierras de América. Nuestro pueblo no es frívolo, como gentes estúpidas dicen, han dado grandes hombres, y Mariátegui es uno de los pocos hombres en estas tierras que aplicó el marxismo-leninismo a condiciones especiales y nuestro pueblo empieza a encontrar un nuevo camino, inédito; y comenzó a surgir una luz más pura, una luz resplandeciente, esa luz la llevamos nosotros, en el pecho, en el alma. Esa luz se fundió con la tierra y ese barro se convirtió en acero. Luz, barro, acero, surge el PARTIDO el 28; se forjó el acero, eso somos nosotros, ése es el problema de cómo surgió la luz y se forjó el acero.

28 nos fundaron y nunca hemos caído en el criterio de formar otro Partido. Nos hemos ajustado a que aquí por el fragor de la clase y de las masas se generó a un José Carlos Mariátegui que constituyó el Partido, nos dio la luz y el acero y nos puso a andar. Desde ahí hay luz y acero en nuestro país. Digan lo que digan no se puede volver atrás. Eso será más fuerte mientras haya clases, no se puede volver atrás, eso es imposible. Esa luz no se pondrá jamás mientras haya clases; el acero no se deshará jamás mientras haya clases; pero tuvimos un destino, tuvimos una posibilidad que se deshizo cuando se cegó la vida del que nos fundó. Lo que no pudo ser realidad quedó como Programa y Plan que fue negado, soslayado, ocultado; pero la clase lo encarnó, siguió latiendo en la clase y el pueblo combatientes y en los comunistas. No podemos negar la acción de la clase y de los comunistas que han bregado y cuya acción ha permitido que lleguen a donde estamos hoy.

El tiempo pasó. Vino la segunda guerra mundial, la más extensa de la historia, que nos signó y marcó y puso a andar a más profundidad un sistema de capitalismo burocrático y una más aguda lucha de clases. La clase obrera siguió avanzando pero nunca en tranquilidad, sino que en medio de tormentas y tempestades se forjó la clase obrera y con ella más luz, más acero, más fuerza, más invencibilidad.

Nuestro pueblo fue iluminado por una luz más intensa, el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung; fuimos primero deslumbrados, al comienzo rompimiento de luz inacabable, luz y nada más; poco a poco nuestras retinas comenzaron a comprender esa luz, bajamos los ojos y comenzamos a ver nuestro país, a Mariátegui y nuestra realidad y encontramos nuestra perspectiva: La Reconstitución del Partido. Así el capítulo de cómo se forjó la luz y el acero comienza a terminar.

III. DE COMO SE DERRUMBARON LOS MUROS Y SE DESPLEGÓ LA AURORA

Hoy comienza un nuevo capítulo: De cómo se derrumbaron los muros y de cómo se abrió y desplegó la aurora. Se dirá: nuestro Partido forjado con la luz más fuerte y acero más puro tuvo un momento de decisión y generó el Plan Nacional de Construcción y el Partido, que era un pedazo de bandera desplegada al viento, se extendió para iluminar nuestra patria y los comunistas convocados por todas partes, armaron un sistema nacional, los comunistas se levantaron y la tierra tronó y al tronar la tierra los camaradas avanzaron. Para esto tuvieron una Conferencia, piedra miliar y establecieron bases políticas, camino a seguir. Una bandera fue plantada, una bandera muy alta para una nueva etapa y una nueva meta: Iniciar la Lucha Armada. Los hombres bregaron y los pocos comunistas que había se convocaron de varios puntos, y al final se comprometieron y tomaron una Decisión: forjar en los hechos la Primera Compañía de la Primera División del Ejército Popular; y, así comenzaron a retroceder las sombras en forma definitiva, los muros temblaron y fueron horadados; con los puños se abrió la aurora, la oscuridad se aclaró. Clave fue la I Conferencia Nacional, piedra miliar y un capítulo empezó. Las almas estaban alegres y los ojos resplandecían luz. Un capítulo dirá: Mucho esfuerzo costó, dimos nuestra cuota; y, en momentos difíciles enterramos nuestros muertos, secamos nuestras lágrimas y seguimos combatiendo. Así se concretó y en el día nacional fue proclamada la República Popular; y el trabajo se reivindicó y desde allí la risa comienza a anidar entre nosotros, los campos fructificaron más, la libertad comenzó a palpitar en nuestro pueblo y lo rojo a guiarnos para siempre jamás. Nuestra América brillará, es ya un mundo libre y se extiende a todas partes. Hoy viejos imperios se hunden, son aguas sucias, ceniza envejecida; mientras el trabajo está reivindicado y los campos florecen en la República Roja.
Dirán qué haremos hoy? Hoy día avanzamos conjurando para que nunca vuelvan las sombras, para que nunca la clase obrera pierda el poder. Así dirá la historia; en ese sentido nos enrumbamos para llegar inevitablemente al comunismo, para llegar a la luz plena y absoluta. La sangre de los que cayeron clama luz, luz! al comunismo llegaremos! Eso estará escrito; así dirá la historia.

Hoy, hemos tomado una decisión, es histórica; hemos expresado, puño en alto, dar la vida; cuando puestos en pie y puño en alto hemos expresado entregar nuestras vidas, en ese momento ha comenzado el socavamiento de los muros, ha comenzado a abrirse la aurora.
Yo también prometo como ustedes, pienso igual: bajo las banderas del marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung, ante la efigie de nuestro fundador, ante la línea del Partido y las invictas banderas de nuestro Partido: Yo también brego y pugno por derribar los muros de este orden, yo también soy un combatiente de la Primera Compañía de la Primera División del Ejército Popular. Solamente tengo una aspiración, como vosotros: servir a mi pueblo, apoyarme en las masas que es nuestro sustento y bregar por el internacionalismo proletario. En el MCI tenemos una solo bandera: Marx la puso a flamear, Lenin siguió y Mao la llevó más alto, es y será la luz que nunca será arriada. Nos hemos puesto de pie y cumpliré aquello que tengo que cumplir. Lo que a mí me importa es cumplir bien mi jornada; los comunistas no esperamos nada, sólo servir al comunismo; y, mi decisión es la vuestra. Yo también seré simple combatiente de la lera. Compañía; haré aquello que haya que hacer, haré aquello que deba, no espero nada, salvo una cosa: servir al comunismo, esto también es un compromiso: mi decisión es vuestra y la vuestra es mía, porque somos una unidad. Ha comenzado el derrumbamiento de los muros y comienza a desplegarse la aurora.

I CONFERENCIA NACIONAL AMPLIADA
PARTIDO COMUNISTA DEL PERU

3 de diciembre de 1979


 

BIOGRAFÍA

José Carlos Mariátegui (1894 – 1930)

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Nació en Moquegua el 14 de junio de 1894. Sus padres fueron María Amalia La Chira Ballejos y el vasco Francisco Javier Mariátegui Requejo. Tuvo varios hermanos de los cuales sobrevivieron sólo dos: Guillermina y Julio César. Abandonados por el padre se ven obligados a buscar mejor fortuna en Lima. En 1899, sin embargo, la familia se traslada a Huacho.

    En 1902, tras un accidente en la escuela, es internado en la Maisón de Santé, de la Capital. Esto marcará el principio de su enfermedad en la pierna izquierda. Apenas pudo cursar estudios primarios. En 1909, a los 14 años, ingresó a trabajar al diario La Prensa, primero como alcanzarrejones, y luego como ayudante de linotipista. A pesar de no haber culminado sus estudios escolares, Mariátegui llegó a formarse en periodismo y a partir de 1914 trabajó como redactor en el periódico La Prensa y colaboró con la revista Mundo Limeño entre otras. Pero es en Colonida y El Tiempo en 1916 donde afirmaría su personalidad en esta primera etapa de su itinerario vital. Cultivó varios géneros literarios. En 1918 colabora con el diario Nuestra Época donde critica la estructura social vigente. En 1919 creó el diario La Razón desde donde apoyó la reforma universitaria y las luchas obreras. Critica al presidente Augusto B. Leguía y se vuelve la voz de los obreros al fundar la Federación Obrera Regional Peruana.

    Viajó por Europa gracias a una beca que le fue entregada por el gobierno de Leguía como una forma encubierta de deportación. Viaja por Francia, Alemania, Austria e Italia. En Italia se casa con Anna Chiappe. Estuvo presente durante la ocupación de las fábricas en Turín, así como en el Congresos del Partido Socialista Italiano, en enero de 1921, donde se produce la escisión histórica y se conforma el Partido Comunista Italiano. Durante su estadía en Italia asume el marxismo como método de estudio. Cuando sale de Italia, Musolini estaba a punto de tomar el poder. En sus escritos de este periodo, constata que el fascismo es una respuesta de la burguesía a una crisis social profunda, que se apela a las masas y se apoya en un culto a la violencia. Según su análisis, la victoria del fascismo es el precio que un país debe pagar por las contradicciones de la izquierda.

    El 17 de marzo de 1923 regresa a Lima, comienza a escribir artículos acerca de la situación social en Europa y a estudiar la sociedad peruana desde un enfoque marxista. También retoma el contacto con Víctor Raúl Haya de la Torre, futuro líder del APRA. En octubre de 1923 Haya viaja a México en calidad de exiliado, dejándole a Mariátegui la dirección de la revista Claridad, cuyo quinto número fue dedicado a Lenin. Durante ese periodo también se convirtió en profesor de la Universidad Popular González Prada.

    En 1924, debido a una antigua lesión, debió amputarse la pierna. En septiembre de 1926 funda la revista Amauta (Del quechua hamaut’a, que significa sabio o maestro), donde publicó algunos artículos que pasarían luego a formar parte de su obra cumbre 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, publicada en 1928. Algunos de sus artículos serían publicados en el diario El Perú dirigido por el controvertido intelectual cajamarquino Nazario Chávez Aliaga con quien compartía muchas de sus ideas. La revista estaría destinada a convertirse en expresión de un socialismo incluyente, de la cultura peruana y de toda América Latina en general. Pluralista por esencia, esta publicación acogió a las voces más diversas, sin importar credo político ni origen social. Prueba de ello lo dan las distintas contribuciones de pensadores e intelectuales tan sobresalientes en su tiempo como José María Eguren, Martín Adán, Luis Alberto Sánchez, entre otros distinguidos escritores.

    Fue puesto en prisión en 1927 durante el proceso contra los comunistas, pero luego le dieron arresto domiciliario.

   En 1928 rompe con el APRA del líder Víctor Raúl Haya de la Torre y funda el Partido Socialista Peruano. Este partido se consolidó en octubre de ese año y Mariátegui se convertirá en su Secretario General (Luego de su muerte el partido cambiará de nombre y se llamará Partido Comunista del Perú). Durante el mismo periodo, funda la revista proletaria Labor. Ese año se publican los 7 ensayos…’. La obra es considerada como el primer texto dedicado al análisis de la sociedad latinoamericana. Al año siguiente, 1929 funda la Confederación General de Trabajadores del Perú. Finalmente fallece el 16 de abril de 1930, casi en vísperas de su esperado viaje para radicar en Buenos Aires, debido a complicaciones ligadas a la amputación de su pierna.

    Su labor política en defensa del sindicalismo y el proletariado es muy importante, así como su innovador pensamiento político para la época. De hecho el gran Amauta (como también se le conoce) es considerado como uno de los primeros científicos sociales del continente americano y uno de los más importantes del siglo XX.

    Muere en su casa por no poder caminar, ya que perdió la dos piernas. Fue enterrado en el Cementerio Presbítero Matías Maestro de Lima bajo una gran roca, al igual que su compañero de polémicas Víctor Raúl Haya de la Torre.
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Apuntes autobiográficos*

“Aunque soy un escritor muy poco autobiográfico, le daré yo mismo algunos datos sumarios. Nací el 95. A los 14 años entré de alcanza-rejones en periódico. Hasta 1919 trabajé en el diarismo, primero en “La Prensa”, luego en “El Tiempo”, finalmente en “La Razón”. En este último diario patrocinamos la reforma universitaria. Desde 1918, nauseado de política criolla me orienté resueltamente hacia el socialismo, rompiendo con mis primeros tanteos de literato inficionado de decadentismo y bizantinismo finiseculares, en pleno apogeo. De fines de 1919 a mediados de 1923 viajé por Europa. Residí más de dos años en Italia, donde desposé una mujer y algunas ideas. Anduve por Francia, Alemania, Austria y otros países. Mi mujer y mi hijo me impidieron llegar a Rusia. Desde Europa me concerté con algunos peruanos para la acción socialista. Mis artículos de esa época señalan estas estaciones de mi orientación socialista. A mi vuelta al Perú, en 1923, en reportajes, conferencias en la Federación de Estudiantes, en la Universidad Popular, artículos, etc., expliqué la situación europea e inicié mi trabajo de investigación de la realidad nacional, conforme al método marxista. En 1924 estuve, como ya lo he contado, a punto de perder la vida. Perdí una pierna y me quedé muy delicado. Habría seguramente ya curado del todo con una existencia reposada. Pero ni mi pobreza ni mi inquietud espiritual me lo consienten. No he publicado más libros que el que Ud. conoce. Tengo listos dos y en proyecto otros dos. He aquí mi vida en pocas palabras. No creo que valga la pena hacerla notoria; pero no puedo rehusarle los datos que Ud. me pide. Me olvidaba: soy un autodidacta. Me matriculé una vez en letras en Lima, pero con el solo interés de seguir el curso de latín de un agustino erudito. Y en Europa frecuenté algunos cursos libremente, pero sin decidirme nunca a perder mi carácter extrauniversitario y tal vez, si hasta anti universitario. En 1925 la Federación de Estudiantes me propuso a la Universidad como catedrático en la materia de mi competencia; pero la mala voluntad del Rector y, seguramente, mi estado de salud, frustraron esta iniciativa.”

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* De la carta de fecha 10 de enero de 1927, enviada por José Carlos Mariátegui al escritor Enrique Espinoza (Samuel Glusberg), director de la revista La Vida Literaria, editada en Buenos Aires. Se publicó la carta en su número del mes de mayo de 1930, en homenaje a Mariátegui, en la Contra carátula de 7 Ensayos… y en José Carlos Mariátegui / Correspondencia.

La carta está fechada el 10 de enero de 1927, pero se trata de un lapsus, porque según las evidencias es respuesta a la carta del 1º de noviembre.

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